Vitamina D: para qué sirve, síntomas de déficit y cómo elegir la dosis correcta

Vitamina D: para qué sirve, síntomas de déficit y cómo elegir la dosis correcta

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"Vivo en Canarias, con el sol que hay aquí no me puede faltar vitamina D." Es una de las frases que más se escuchan en cualquier farmacia u herbolario del archipiélago, y sin embargo, los déficits de vitamina D siguen siendo muy comunes incluso en zonas de alta exposición solar. En este artículo te explicamos por qué ocurre, qué síntomas puede dar y cómo elegir un suplemento con criterio.

¿Para qué sirve la vitamina D?

La vitamina D es mucho más que "la vitamina del sol". Entre sus funciones principales destacan:

•    Absorción de calcio y fósforo, fundamentales para mantener huesos y dientes fuertes.

•    Función del sistema inmunitario, ayudando a modular la respuesta frente a infecciones.

•    Salud muscular, ya que participa en la contracción y el mantenimiento de la masa muscular.

•    Estado de ánimo: existen receptores de vitamina D en el sistema nervioso, y se ha relacionado su déficit con una mayor sensación de fatiga y bajo estado anímico, especialmente en los meses de menos luz.

¿Por qué puede faltar incluso donde hay mucho sol?

La exposición solar es la principal fuente de vitamina D, pero la síntesis cutánea depende de muchos factores además de las horas de sol disponibles:

•    Uso de protector solar, imprescindible para la salud de la piel, pero que reduce de forma notable la síntesis de vitamina D.

•    Tiempo real al aire libre: trabajar en interiores, desplazarte en coche y pasar el tiempo libre en casa o en la oficina limita mucho la exposición efectiva, independientemente del clima de la zona.

•    Edad: la piel sintetiza vitamina D con menos eficacia a medida que cumplimos años.

•    Tono de piel: la piel con más melanina necesita más tiempo de exposición para producir la misma cantidad de vitamina D.

•    Peso corporal: al ser una vitamina liposoluble, en personas con más tejido graso una parte queda "secuestrada" y circula menos en sangre.

Síntomas de un posible déficit

El déficit de vitamina D suele cursar con síntomas inespecíficos, lo que dificulta identificarlo sin un análisis de sangre. Entre los más frecuentes:

•    Cansancio y falta de energía persistentes

•    Dolores óseos o musculares difusos

•    Mayor facilidad para resfriarse o coger infecciones

•    Estado de ánimo bajo, sobre todo en los meses de menos luz solar

•    Debilidad muscular, especialmente en personas mayores

La única forma de confirmar un déficit es mediante una analítica de sangre (25-hidroxivitamina D). Si sospechas que puede ser tu caso, lo recomendable es consultarlo con tu médico antes de suplementarte a dosis altas.

Cómo elegir la dosis y el formato

En suplementación, la vitamina D3 (colecalciferol) es la forma más utilizada y la que suele mostrar mejor capacidad para elevar los niveles en sangre, generalmente en formato de gotas o cápsulas oleosas, ya que al ser liposoluble se absorbe mejor junto con una fuente de grasa.

Las dosis de mantenimiento habituales suelen moverse entre 800 y 2.000 UI diarias para adultos, aunque en caso de déficit confirmado por analítica, un profesional puede pautar dosis más altas durante un periodo limitado. Al ser liposoluble, un exceso mantenido en el tiempo sí puede acumularse, por lo que no es recomendable suplementarse a dosis altas de forma indefinida sin control.

Muchas fórmulas combinan la vitamina D3 con vitamina K2, ya que ambas trabajan de forma complementaria en el metabolismo del calcio: mientras la D favorece su absorción intestinal, la K2 ayuda a dirigirlo hacia huesos y dientes en lugar de hacia tejidos blandos.

En Farmainsular encontrarás vitamina D3 en distintos formatos y dosis, incluidas combinaciones con K2, de marcas como Lamberts, Mederi y Hivital.

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